Barbudo polar, Un chico en la ciudad

Yo nunca fui popular

El fin de semana salí a un barsito de la ciudad que recientemente se ha convertido en uno de mis lugares favoritos, es un lugar que me gusta mucho por el tipo de vatos que te encuentras, la música tan aleatoria o rara, que de alguna manera me hace sentir cómodo. También voy ahí porque hasta hace algunas semanas me seguía sintiendo invisible, digo invisible porque honestamente no ubicaba a muchos de los que me topaba en ese lugar. Además de que tenía muchoooo tiempo que no salía frecuentemente, entonces de alguna manera me sentía seguro siendo «invisible»… hasta ayer.

Llegué un poco tarde al lugar, me di cuenta que ya estaban ahí algunos chicos a los que conozco también por ondas laborales, mi ex roomie, un colega de la universidad más su grupo de amigos, mi bfjf y el vato que me gusta. Después llego otro amigo que hace poco me escribió en mi instagram que me admiraba mucho, también me encontré a un vatillo que recién llegó a vivir a la ciudad y que por fin nos pudimos conocer en persona. Pero eso no fue lo que me sorprendió sino que de un momento a otro me di cuenta que por fin era parte de un lugar, parte de una «comunidad» había gente que me conocía y que puede dar una opinión sobre mi, entonces dejé de ser invisible, no voy a mentir eso me aterro un poco, de hecho cuando me di cuenta de eso me dolió el estomago y quise irme del lugar.

Uno de mis amigos andaba un poco tomado y dijo muchas cosas muy padres sobre nuestra amistad, sobre mi, sobre como siente admiración por mi, por la forma en la que he crecido y cambiado. Honestamente se dicen fácil 6 años en un solo lugar pero son muchos y suficientes para una persona que estaba acostumbrada a huir de cada lugar en el que se instalaba, o sea para mí.

Me siento feliz si es que he logrado impactar la vida de alguien, me siento contento de que por fin deje de ser invisible y al mismo tiempo me siento responsable por hacer las cosas bien y sobre todo por seguir dando un mensaje bonito y positivo de la vida, he dejado de llorar por todo, he sanado mis heridas del corazón, he perdonado a esos que se burlaron de mí, también a los que me rompieron el corazón. Además este finde tomé decisiones importantes como dejar de sabotearme, dejar de tenerle miedo al amor, dejar de pensar que estoy enfermo de mi cabeza para cambiar la percepción lo que realmente soy. También tomé la decisión de seguir fluyendo, de no tener miedo a decir lo que siento aunque siempre sea un riesgo, sobre seguir creyendo en mí y en los que están conmigo.

Finalmente, aunque nos cueste trabajo aceptarlo, de eso se trata la vida.

A.

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