Un chico en la ciudad

Todo lo que sentí cuando lo volví a ver

Eran las 3 de la mañana cuando recibí su mensaje, estaba leyendo un libro, intentando con todas mis fuerzas dispersarme, no sentir dolor, no llenarme de enojo o tristeza para no hundirme, quería simplemente ocupar mi mente. Apenas habían pasado 4 meses desde que decidió desaparecer, después de una serie de palabras que nos lastimaron, que sólo se escribieron, fue más fácil terminar por un mensaje, fue más triste porque no pude ver sus ojos, ni saber su expresión, simplemente se terminó. Me dedique a llorar un tiempo, a sentir el dolor que no reconocía, llevaba tanto pero parecían solamente dos días.

Sonó el timbre de mi celular, era un mensaje, -¿Estás?-, contesté lleno de nervios, no se veía la foto, parecía una imagen random de cualquier emoji, decidí borrar su número, ¿Para qué tenerlo? pero de inmediato supe que era él, -¿Qué quiere?, pensé- balbuceamos un rato, no quería verlo, pero insistió hasta que dije que sí.

Empecé a sudar, desde la frente hasta la planta de los pies, ya ni siquiera pude concentrarme en mi lectura, acordamos que me mandaría un mensaje al llegar a mi edificio, no sabía qué hacer o qué pensar, no estaba seguro de que fuera lo correcto, ¿Ya lo había superado? Él era el supuesto amor de mi vida. De repente sonó nuevamente mi teléfono, era él, tardé en responder -estoy abajo-, dijo. Tomé las llaves, me dirigí a las escaleras ni siquiera alcance a bajarlas todas y ahí estaba él, no lo reconocí, había olvidado su cara. Ahora lo tenía frente a mi pero ni siquiera sabía quién era.  Semanas antes en un intento porque dejara de dolerme hice programación neurolingüistica para olvidar su cara, borrar su cuerpo, ese sentimiento que me hacía llorar cada que pensaba en él.

Solamente nos quedamos callados, estábamos frente a frente, hubo un silencio profundo, ambos nos quedamos mirándonos a los ojos, él me quedaba grande, casi dos metros de estatura y unos 130kg, un tipo robusto, se sentía triste, se veía borroso, no estaba seguro de lo qué quería. No tuve de otra, corrí a abrazarlo, quería sentirme importante, querido, amado. -¿Subimos?-, pregunté.

Frente a frente, en el sillón de la sala de mi casa, el corazón se me iba salir, me sudaban las manos, cada palabra que él decía me rompía en dos, me quebraba por dentro, quería llorar, pedirle que se quedará, que me amara de nuevo, pero no le iba a entregar mi dignidad, no hoy. De repente sentí una patada en el estomago, la sangre hervía y cada latido lo escuchaba en mi cerebro, poco a poco sentía piquetes en el pecho y solamente me tronaba los dedos. Quería abrazarlo pero no podía, simplemente había una pared de cristal que nos separaba. Me levanté con dificultad, -necesito ir al baño- le dije.

Al regresar había un par de cervezas en la mesa del centro, se había acercado un poco a mi lugar, me senté del lado opuesto, quedamos nuevamente frente a frente, más cerca.  Intento tomar mi mano pero me dio miedo y me aleje, no podía, aún me dueles, pensé. Abrió la cerveza, extrañamente escuchaba cada palabra, cada movimiento que hacía, incluso creo que escuchaba el latir de su corazón, sentí como sus dedos rozaron mi mano al darme la cerveza, para después darle un trago. Sin tanto rodeo sólo pude expulsar una pregunta -¿Qué quieres, a qué viniste?-…

El vacío se hacía cada vez más intenso, más profundo, hubo un silencio incomodo, me sudó la frente y me tocó, me tomo la mejilla izquierda -¿Te puedo besar?- ¡Por supuesto que no!, respondí. YO TE AMO, quiero estar contigo, nadie más que tú me importa, me arrepiento mucho de la forma en que se dieron las cosas, por favor PERDÓNAME.

Me quede paralizado, todo éste tiempo tuvo sentido ahora, todos los meses de dolor ¿Valieron la pena? estoy muerto, no puedo, no tengo fuerzas para esto, simplemente mi amor se desgasto, ¿cómo puedes recuperar algo que te dolió y que ahora está frente a ti dispuesto a todo?

A.

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