Un chico en la ciudad

Feliz Cumpleaños a Gastón

Gastón llegó en un momento crucial en mi vida, si no hubiera sido por sus expresiones de amor, tal vez me hubiera costado más trabajo salir de mi tristeza

Nunca he entendido la crueldad de algunas personas hacia los animales ni mucho menos como es que alguien puede abandonar a su mascota a su suerte, ser tan egoísta y no tener cargo de conciencia, pero hoy más que nunca agradezco al universo por esa persona que decidió abandonar a Gastón.

Hoy les voy a contar la historia de Gastón y porque es que (no le digan a Cherry y Jeromê) tiene un lugar sumamente especial en mi corazón. Llegó a merodear por la puerta del departamento más o menos en noviembre de 2015, notaba que andaba solitario y de repente se le acercaba a las personas como «pidiendo amor» aunque no se dejaba cargar ni tampoco tocar mucho porque la calle es un lugar inseguro que te vuelve feroz. Recuerdo que lo saludé (como siempre saludo a todos los animales en la calle) y le pregunté como estaba, sólo maullaba y asumí que tenía hambre, le di de comer y eventualmente se fue acercando más al departamento.  Pasaron varios días hasta que lo invite a pasar a casa, él se metió como si fuera su hogar, de inmediato pensé en adoptarlo, no tenía collar y se veía «necesitado» así fue como pasó algunos días en la casa, mientras otras veces me gritaba que lo dejará salir.  Así fue como hablé seriamente con él y le dije que «era todo o nada» si quería vivir en casa tenía que volverse un gatito principie y vivir con todas las comodidades con las que vivían mis otros gatos, pero el único requisito es que no podía ser callejero. Le costó trabajo comprenderlo y al principio (como buen gato de la calle) se peleaba y les gruñía a mis otros gatos. Poco a poco los fui presentando, recuerdo que frotaba a Gastón, luego a Cherry y a Jeromê para que los tres entendieran que iban a vivir juntos y que era necesario que aprendieran a convivir los tres, no puedo negar que hubo algunos enfrentamientos entre ellos pero con un par de regaños y llamadas de atención todo fue mejorando hasta que lograron estar en la misma habitación y espacio juntos.

Gastón se hizo muy parecido a mi, quiere abrazos pero sólo cuando él lo decide, da amor pero únicamente a quien él quiere, no tolera mucho las muestras de afecto pero es muy sociable… y también engordó… como yo. Al principio pensamos que era gata, hasta que el veterinario lo revisó y nos dijo que ya estaba esterilizado (lo cual fue un alivio) creo que por eso se puso más gordito ya que aún era un bebé cuando lo abandonaron, el vato con el que vivía en aquel entonces como que no aceptaba mucho a Gastón y yo como protector de los animales me fui encariñando más y más con él hasta que se hizo mi gatito amado. Creo que lo que sucedió es que veo siempre mucho agradecimiento en Gastón, su mirada y las formas que tiene para acercarse conmigo son muy bellas, demuestran lo mucho que me quiere y como me cuida. A pesar de ser gordito, es muy intrépido; se sube a la mesa en cuanto llego a casa para quedar más cerca de mi, cuando puede frota su cabeza con la mía y cuando lo cargo me abraza, lo he visto treparse al closet de un solo impulso, aunque después me pida que lo baje, otras veces lo veo comiéndose los hilos que tengo en la maquina de coser ¡Está cañón!

Los gatos en general son muy indiferentes, no muestran mucho afecto con los cambios de ánimo de los humanos, vaya no son como los perros que por todo pueden acercarse, lamerte y demás, pero Gastón es diferente: cuando terminé con mi ex y todo se puso muy mal, tenía ratos muy tristes en los que solamente me sentaba en la cama y lloraba o me acostaba hasta que me quedaba dormido, la tristeza hace que se te bajen las defensas y por consecuencia es muy fácil que te enfermes, por aquellos días me enfermé varias veces, tenía fiebres muy altas e infección en la garganta que me hacía alucinar y digo que Gastón es diferente porque mientras mis otros gatos se quedaban cerca de mi pero observándome él se acercaba, me lamía la frente, o se ponía sobre mi pecho y me miraba como diciendo «¿Ya vas a dejar de llorar?» otras veces frotaba su cabeza con mi frente como diciendo «todo va a estar bien, animo» cuando me limpiaba las lagrimas el me lamía las manos (sí ya sé, porque las lagrimas son saladas) pero aún así creo que son de esas muestras de afecto que son muy importantes en los gatos.

Con el paso de las semanas se hizo parte de nuestro ritual habitual que Gastón hiciera eso, algunas veces me acicala las barbas, otras me limpia la frente, y a veces simplemente se sube encima de mi y se recuesta expresando su sentido de pertenencia (él cree que soy de su propiedad) nuestro amor y confianza ha ido poco a poco. Gastón no se dejaba cargar mucho, tampoco le gusta que le toque la panza (como buen gordo) pero ahora ya se deja que le haga cosquillas, o por lo menos aguanta un rato cuando lo cargo antes de exigir bajarse, se ha vuelto más amable con la gente, hasta al chico que recoge mi ropa para la lavandería sale a saludarlo y de vez en cuando corre por el pasillo, pero cuando le pregunto si quiere volver a ser un niño de la calle regresa de inmediato al departamento. En general se lleva muy bien con mis otros dos Gatos, ahora hasta lo he visto jugar con Jeromê. Me recuerda a mi, Gastón es tosco, pesado y a veces «se lleva y no se aguanta» porque de repente le hace cosas a Jeromê y cuando el otro responde,  le gruñe, por lo mismo sigo teniendo llamadas de atención para ambos. Con Cherry es diferente, ella es una princesa, no da muestras de afecto largas y eventualmente cree que conquistará al mundo, a veces se gruñen pero ninguno de los dos se pelea, solo siguen su camino.

Ésta semana Gastón cumplió un año, está en el Instagram de Time Out MX con una sonrisa que le salió de lo más natural. No hay manera en que pueda mostrarle mi agradecimiento a este animalito, es reciproco y espero de todo corazón que me dure muchos, muchos años. ¿Qué muestras de afecto tiene tu mascota contigo?

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