Un chico en la ciudad

El gran final

Nunca había tenido un final en mi vida, nunca había llegado al verdadero final, ese momento en el que sabes que el ciclo se cerró y puedes continuar con tu vida. El documental de mi amor parecía que no había terminado y eso me tuvo en colapso por meses pero hoy, justo hoy, justo este fin de semana se había terminado. ¿Cómo? No lo sé, solamente vi el final.

Viví dos de las escenas más tristes de mi vida en menos de 6 meses y escenas que no estaba seguro que podría vivir, aun con eso salí adelante. Quiere decir que estaba listo para continuar y mientras caminaba de regreso a mi casa solamente sonreía porque me sentía liberado. Pero, de qué se trata este final, qué se supone que se cerró o cómo es que la herida sanó.

Lo ví, lo ví dormir, ahí en su cama postrado sin poder resolver absolutamente nada, lo ví y lo quise abrazar con todas mis fuerzas, pero solamente me quede ahí sentado mirando, se hizo de noche, se obscureció todo dentro de nosotros y simplemente cerramos lo ojos para seguir nuestros caminos, para darnos cuenta de que era momento de que ambos siguiéramos adelante el uno sin el otro. Había sido un placer coincidir, había sido mucho drama coincidir, había sido el amor más puro sincero que pudimos tener los dos y sin duda eso se convertiría en una de las historias más relevantes de mi vida.

Pero ahora ninguno de los dos podía quedarse esperando «algo» porque ni siquiera teníamos la certeza de que ese algo llegaría, entonces supe que ese fue el final. Después de tanto drama, de tanto dolor, de tanto llanto y de una gran historia… dejamos que se terminara.

Somos y seremos el recuerdo de lo que no fue, de lo que sí fue y de lo que pudo ser el mejor momento de nuestras vidas, ahora solamente nos queda seguir adelante, aprender para estar listo, para estar con la persona indicada.

Es todo, A.

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