La vida en agencia, Un chico en la ciudad

El drama alrededor de renunciar 🔥

Puedes leer esta nota escuchando esta canción de fondo para ponerle más drama: Sigrid – Don’t kill my vibe 

«Lamento los inconvenientes ocasionados pero muchas gracias por todo…» Después de eso le di «enviar» y me espere a que todo se saliera de control.

Me costó mucho trabajo entender este último trago amargo en mi anterior lugar de trabajo, no entendía como es que se podía desarrollar tanto drama alrededor de la decisión de alguien, me saco mucho de onda la respuesta de algunos compañeros, todos cambiaron de un momento a otro, los managers ya no me hablaban bien, mi equipo dejó de reportarme de un momento a otro y todo parecía un secreto, el ambiente se volvió cada vez más hostil, hasta que finalmente revente y tuve que ponerle fecha a mi salida.

Había planeado hacerlo todo de manera pacifica, tranquila y ecuánime, quería dejar la estafeta bien, integrar al nuevo yo y después darle los pormenores al respecto, también contarle sobre el equipo, realmente lo que quería era dejarle todo listo a esta nueva persona de la mejor manera. Además estuve teniendo contacto con los clientes y obviamente eso sería un problema porque más de uno preguntaría las razones de mi salida, adicional que para el protocolo que siguieron para informarle ni siquiera se tomo en cuenta mi opinión.

No quería causar problemas, no quería aventarme todo el martirio de la despedida, tampoco quería una despedida, simplemente quería irme, dejar mis pendientes en orden y seguir con mi vida. ¿Por qué no me dejan irme? Pensé durante casi tres semanas que estuve negociando mi salida, simplemente no obtuve una respuesta, no la encontré y tampoco me abrume más sobre eso, era definitivo, ya no quería estar aquí y estaba dando mi mejor esfuerzo para que todo quedara en orden, para que todo saliera bien… pero como en todas las relaciones ambas partes quedaron lastimadas, ambos quedamos con nuestra verdad, ambos tomamos nuestra responsabilidad y seguimos nuestro camino.

El golpe de realidad.

Ningún lugar de trabajo es el mejor del mundo, ni google, ni Facebook, es más ni siquiera Pinterest es el mejor lugar del mundo para trabajar, por qué habría de serlo éste lugar, por qué, era obvio que no tenía que ser la excepción, cuando llegué a ese lugar noté como se iban las personas, como desfilaban uno a uno; cuentas, creativos, diseñadores, communities, content managers, todos se iban con el peor sabor de boca que podían, se iban después de un pleito, hasta la manager de recursos humanos se fue después de un drama. Yo vi eso, lo viví, fui parte de ese ambiente, yo mismo le hice la vida imposible a más de uno cuando se iban y antes también por no ser lo suficientemente capaces de realizar su trabajo, entonces por qué tenía que ser diferente conmigo, de qué privilegios gozaba yo para recibir otro trato, si finalmente yo me porté igual.

Lo supe desde que lo ví, supe que cuando fuera mi salida todo iba a suceder mal, todo estaba de alguna manera destinado porque era parte del lugar, no era parte de mi, era parte del lugar, era como una enfermedad, una enfermedad de la que me contagié, finalmente yo me había convertido en parte de ese problema, me había hecho a esa forma.

Además de convertirme en parte de esa enfermedad también me dejé llevar, me convertí en la peor versión de mi; traté mal a mis compañeros, ofendí a un par en mi afán de demostrar que podía ser súper resolutivo, oprimí a otros compañeros hasta llevarlos al límite, llegué a convertirme en ese jefe que siempre odié.

No estaba bien, después de gritarme con mi jefe, de que las peleas se convirtieron en parte del día día, de sentirme hostil todo el tiempo, y finalmente de portarme como un patán con un compañero que realmente consideraba un amigo me di cuenta que eso estaba mal. Una amiga con la que trabaja ahí y con las que anteriormente había tenido una pelea, me dijo que ella no entendía porque estaba volviéndome así, que ella sabía que yo era una buena persona pero que esto lo estaba llevando al límite. Me quedé callado un rato, ese día me regrese caminado a mi casa, pensé en todo lo que me dijo y finalmente tomé mi decisión, me estaba convirtiendo en algo que no era, en alguien que no me gustaba en esa persona de la que siempre había huido, no quería ser así y para resolverlo tenía que tomar una decisión rápida y sin pensar en nadie más que en mi.

Lo que hice mal

No solamente me preocupaba la forma en la que me había portado, ni las cosas que había dicho, ni como me había expresado, no solamente eso. También hice otras cosas mal, amigablemente mostrar interés en trabajar con otros colaboradores de la agencia, ofrecerles como siempre la oportunidad de hacer cosas juntos en el futuro no muy lejano. En la última charla con mi jefe me lleve un regaño por hacer eso, ahora estaba siendo amedrentado por eso. Me cuestionaba si eso estuvo mal, cuál es el límite que tienes para «reclutar personas» me hizo ruido el llamado de atención, más de 3 colaboradores actuales eran gente con la que había trabajado de manera directa en el pasado y yo una de las razones por las cuales estaban ahí. Estaba recibiendo un irónico regaño cuando yo había armado al equipo que hacía funcionar un área en esa empresa y estaba siendo cuestionado por esas acciones… quédatelos, pensé. ¿Qué más da? Es difícil encontrar alguien con quien trabajar, alguien que se sienta cómodo con tu método o alguien con quien empates ideas para generar cosas nuevas, sí, es complicado pero en ese momento renuncie también a las personas, no me quedó otra opción, me sentía triste, cansado, amedrentado y fastidiado.

Hablar de más o ser demasiado honesto son de las acciones que me trajeron problemas con anterioridad, no puedes ser muy honesto o no serlo, hay que decir las cosas como se debe, hay que hablar pero hablar también es asumir las consecuencias de lo que se dice, entonces estaba asumiendo las consecuencias de lo que dije, lo estaba haciendo, estaba siendo responsable.

Soltar

Este trayecto fue como un duelo, pasé de la tristeza a la ira, después a la resignación y finalmente al olvido. Se terminó, tenía que solar esto y todo, había un mundo de posibilidades esperandóme allá afuera, di mis puntos, mis observaciones, como siempre digo «voy a poner toda esta información en una cajita, después pondré esa caja a tu lado, si quieres tomarla y quedártela ¡adelante!, si quieres desecharla o solamente tomar algunas cosas, también es valido.

Lo único que me queda por decir es que fue un buen ejercicio de trabajo, fue una buena reflexión de lo que no quiero, frases como «al trabajo no vienes a hacer amigos» nunca tuvieron tanto sentido como ahora, de alguna manera todos nos estabamos traicionando, todos estábamos buscando nuestro beneficio, esta vez yo había perdido a las personas y entonces se fortalecía este pensamiento, se leal a ti mismo, no a las personas o a las empresas.

En conclusión van 5 Razones por las que renuncié.

  1. Las excesivas cargas de trabajo en las que terminé asumiendo responsabilidades de otros dos puestos, incluso solamente cobrando un sueldo.
  2. Las salidas tarde y haber dejado de lado a mi vida personal, dejé de salir con amigos, tener dates, salir a cenar, en más de una ocasión cancele salidas familiares por estar ahí. ¡Fue suficiente!
  3. Que me quisieran transformar, dejé de hacer creatividades por responder mails, dejé de generar ideas por bajar reportes, dejé de ser yo por parecer marketero, dejé de ser yo para convertirme en lo que esa empresa quería que fuera, no me querían a mi, querían la versión a la que podían transformar.
  4. Los inexistentes desafíos; había algoritmos, matemáticas avanzadas, había nuevos modelos de compra, había, había, había… pero no había nada para mí.
  5. Proyección a futuro; a quién engaño, yo no soy marketero, soy diseñador, yo pienso ideas geniales, hago creatividad, esta lucha la perdí, deje de ir contra la corriente y no, yo no me veía ahí, ese no era mi lugar, simplemente tenía que pasar por ahí para darme cuenta de lo que no quería para mí.

Así fue, se terminó, por fin esta pesadilla se terminó.

A.

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