Un chico en la ciudad

Amores efímeros

… Sentía una energía super fuerte corriendo por mi cuerpo, mi corazón se aceleraba aún más y más, nos besábamos y seguía sintiendo su barba, no quería que me soltara…

Son las 12:30 am (o de la noche) del sábado, mi mejor amigo acaba de textearme para decirme que vayamos a una fiesta, le respondo que me da mucha pereza, que no conozco a nadie y que no tengo nada para beber.

-¡Ven, piruja!, insiste.
-Bueno, deja me baño y caigo allá.
-Te paso la dirección, *me envía el maps*

Me arreglo y pongo algo de música, estoy un poco abrumado, no sé si ir, es una fiesta en donde no conozco a nadie, pero está cerca de mi casa, seguramente el uber me saldrá barato al regresar, pasa el rato y espero que la batería de mi celular se cargue por lo menos a un 60%.

Por fin llego mi uber, voy camino a la fiesta (en serio es cerca de mi casa), en el centro, una terraza en un quinto piso, en uno de esos edificios viejos que después del sismo quedaron chuecos. Llego, escucho la música y le marco a Jorge…

-Baja por mi, estúpida.
-No seas mamona y sube.
-No sé dónde es.
-Mira para arriba, ándale sube. (Me hace señas con sus manos)
-Me cagas, voy para allá.

Empieza a sonar una canción de Dua Lipa, me emociono y subo más rápido, ¡carajo 5 pisos voy a llegar sin pulmones! Finalmente llegue, está cool, hay poca gente y no hay mucho ambiente, intento integrarme, abrazo a Jorge, veo un par de rostros conocidos y uno más que está con ellos. Me acerco, saludo, abrazo a todos los que se me acercan, parece que nos conocemos de internet, de redes sociales o de por ahí.

Después de un rato se me terminó mi /drink/, la verdad no vengo con ganas de embriagarme o algo así, solamente necesitaba salir, llevo mucho rato restringiéndome y bajoneado por pasármela encerrado. Fue una semana difícil, hacía apenas unos días estuve llorando por sentirme solo, solo sin un mensaje de texto de buenos días o de buenas noches, sin una /nude/ o fotos sexys para intercambiar con alguien, pensando en el idiota de mi ex y en todas las malas decisiones que había tomado. ¡Qué irritante! Parece que encontrar el amor es algo sumamente complicado en esta ciudad. Me acuerdo mucho de la canción de Shakira que dice «lloró una vez al mes, sobre todo cuando hay frió…»  jamas hubiera pensado en mi adolescencia que esa canción iba a tener tanto significado en mi vida adulta.

Por un momento me quede congelado, mirando la ciudad y pensaba lo chiquitos que somos ante este monstruo, volví a la fiesta, cuando me di cuenta estaba hablando con un vato, un tipo grande, barbón, gordo como esos que me gustan, hablamos /cool,/ la misma conversación nos llevo a seguir compartiendo, me emocione porque hablamos de música pop, todo fue muy orgánico, cada que sonaba algo nuevo teníamos un comentario que hacer, insistí mucho en que quería escuchar a Demi Lovato, pero al parecer no estaba incluida en la playlist de la fiesta.

Se me paso el tiempo y entre canciones me ofrecía una bebida, me daba un poco de pena porque no llevaba nada, como no quería beber mucho pues simplemente lo deje pasar, entre mi pena al respecto dije:

-Oye pero ¿no hay bronca?, es tu bebida y la de tus amigos.
-No para nada, ahí hay más, en todo caso bajamos al Seven, ahí siempre venden alcohol.
-Vale, si hay bronca te coopero.
-Sí, no te preocupes.

Seguimos la noche, hasta el momento todo iba bien, tampoco tenía ganas de ligar, o sea sí pero no venía en ese mood, me sentía feo, particularmente ese día me sentía feo y desaliñado, ni siquiera le puse empeño a mi outfit, fue como «me pondré lo primero que encuentre» y bueno ese fue el resultado. Se me fue el tiempo súper rápido, me quede solo cuando Jorge se fue con un tipo, ya sabía que lo haría, no es el mood principal de él pero está pasado por este proceso en el que se sabe guapo y se da cuente que, en teoría, puede obtener lo que quiera o a quien quiera.

Después de un rato seguí platicando con este vato, me impresionaba su tamaño y nunca lo había visto, fue raro, a la mayoría, o casi a todos en esa fiesta ya los ubicaba, incluso a los amigos de él, eran personas «cercanas» por así decirlo. El punto es que a él no, no lo recordaba de ningún lugar. Cuando me  di cuenta nos estábamos abrazando, de a ratos nos tomábamos la mano, hasta el momento me sentía cómodo, él es de esos gordos que emiten mucho calor, obvio yo estaba fascinado, quería quedarme ahí para siempre, necesitaba eso en ese momento. No paso mucho tiempo cuando empezamos a besarnos, fue poco a poco, sus labios delgados sobre los míos, sentía su barba y su bigote, pero no raspaba, era sedoso o tal vez estaba hipnotizado por tener a alguien que, sin pensar, encajaba perfecto en el perfil estandar de vatos que me gustan o que me derriten: Grande, gordo  y barbón, ¡que pesadilla!, me decía de manera sarcástica a mí mismo.

Estaba idiotizado, había dejado de percibir a las personas, en los descansos sólo bebía y observaba la ciudad, estábamos en una terraza pasando la velada más representativa que había tenido desde mis más recientes crisis emocionales. La música se puso horrible y se acabo el encanto, me sentía como la cenicienta cuando pasó la media noche; sólo que gordo y homosexual, sin carruaje, ni hada madrina, ok no era la cenicienta sólo me sentía «soñado» por así decirlo.

La música empezó a ponerse fea, es triste, una fiesta arruinada por una /playlist/ horrible, nos acercamos a la orilla de la terraza, quería ver para abajo, estaba medio peligroso, pero de ese peligro que te sabe rico, que quieres vivir un poco aunque sea un momento nada más. Nos recargamos ahí, me tuve que poner en puntitas porque no le llegaba, el vato estaba muy grande…

-Me quedas muy alto.
-No hagas eso, me da vértigo.
-¿Qué, ponerme de puntitas?
-Sí, eso.
-Es que no te alcanzo.
-Mejor yo me agacho, abrazas bien rico.
-Ven acá, no me sueltes.

Se acercaba el momento de irnos, la fiesta se había muerto, y apenas alcanzaba a ver el reloj, perdí la noción del tiempo ¡carajo, eran las 5:30 am! no quería soltar a este chico, quería continuar con esto, abrazarlo más, no quería dormir solo, no hoy. No lo pensé más.

-¿Cómo te vas a ir?
-Yo creo que en uber, ¿tú?
-Igual, vivo aquí cerca… oye.
-¿Qué paso?
-¿Te quieres ir conmigo?

Le dije con mucho miedo, tengo graves conflictos con el rechazo, tenía miedo que me dijera que no, y si me había excedido, me iba a romper el corazón, ¡cálmate!, solamente es alguien a quien acabas de conocer, ¿cómo puedes dejarte sentir así?, ¡basta!.

Sentía una energía súper fuerte corriendo por mi cuerpo, mi corazón se aceleraba aún más y más, nos besábamos y seguía sintiendo su barba, no quería que me soltará, no por favor, me temblaban mucho las piernas pero casi no se notaba porque ya no tenía que pararme de puntitas, el tiempo se hizo larguísimo antes de que me diera  su respuesta. ¿Y sí decía que no? No estoy acostumbrado a llevar a nadie a mi casa, mi casa es un espacio muy íntimo, muy mío. Pero quería hacer eso, quería dormir con él, quería abrazarlo, sentir su calor, de verdad lo deseaba con todo mi corazón.  Bajamos las escaleras tomados de la mano, no me soltó para nada, me cuido al bajar, llegamos al primer piso, pedí un uber… Sí, sí me voy contigo,   respondió.

A.

2 Comments

  1. Zabiela (perspectivae9)

    24 septiembre, 2018 at 11:08 am

    Que cool tu experiencia! Me identifique en muchos aspectos!

    1. alerosales

      23 octubre, 2018 at 4:57 pm

      Awww, muchas gracias por leer. ❤️

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