Un chico en la ciudad

Adiós amigo, adiós para siempre

Algunas veces las cosas se salen de control, las relaciones se rompen, las personas se violentan y como última daga se hacen daño. Tenemos que estar listos para estos acontecimientos, romper una amistad es casi igual que terminar una relación amorosa, ambos son responsables, ambos salen dañados y al final cada uno puede irse con su dolor a donde le sea mejor vivir su duelo.

Las últimas semanas como ejercicio práctico de poner límites tuve que analizar mi círculo social, las personas que están a mi alrededor y que son o eran muy cercanas, para pensar si eran ellas  o era yo el que tenía que seguir en su camino. Creo fervientemente que cuando algo se hace visible es por una razón, sea buena, mala, amable o dolorosa. Al final era algo por lo que tenías que  pasar para ser mejor, más feliz o llegar a una meta.

Todo cae siempre por su propio peso y así es como las relaciones comienzan a romperse y no me eximo de mi responsabilidad, me he violentado y he transgredido al punto de ser lastimoso y eso no es mi deseo, pero después de varios días tomé una decisión y regresé a ser quien que yo quería ser, del que me había olvidado… yo mismo.

Después decidí que lo mejor es despedirse y guardar cada momento como algo valioso, como un aprendizaje y una enseñanza única que no volverá en forma de la misma persona.

Querido amigo,

Te agradezco por todo este tiempo tan maravilloso que compartimos, por darme de ti y por permitirme mostrarte lo que soy, gracias infinitas por siempre mostrarte auténtico y por dejarme entrar en tu mundo, siempre apreciaré cada detalle que tuviste conmigo y en cada momento en el que me tuviste en cuenta.

Lamento que las cosas hayan salido mal, asumo mi responsabilidad como parte de esta despedida pero también te hago responsable y pongo en tus manos los fallos que tuviste porque no estoy dispuesto a cargar con cosas que no me corresponden, ya no.

Así que estamos a mano, te deseo lo mejor en tu camino, espero que tu vida sea bendecida por el universo y que a cada uno nos toque lo que sea mejor para nosotros. Quiero que sepas que las cosas han cambiado, no te guardo rencor, pero tampoco quiero estar cerca de ti, no quiero saber de ti porque estoy aprendiendo a poner límites y parte de eso es tomar mi dolor y hacerme cargo de él, por lo tanto será mejor así. No me busques, no me llames, no insistas.

Jamás me expresaré mal de ti, tampoco hablaré de nuestras diferencias, y mucho menos utilizaré nuestros secretos para hacer mofa o gracia de algo que es íntimo para los dos y me gustaría que tu hicieras lo mismo, pero esa es tu decisión.

Espero de todo corazón que después de este dolor, todo vuelva a ser paz para ambos, por mi parte es todo, que ambos encontremos la felicidad y la paz que tanto necesitamos.

Adiós para siempre y buena suerte.

 

A.

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