Un chico en la ciudad

3 hombres que han marcado mi vida

Ya sea para bien o para mal, lejos o cerca son los hombres de mi vida, los que tienen todo mi amor y los únicos dueños de mi corazón (hasta el momento). Más que una historia esto es un tributo a esos tres que marcaron mi vida y que seguramente no lo saben.

Mi papá
Tuve que irme lejos para entender y ver de lejos lo que este hombre realmente significaba en mi vida, en algún momento lo vi tan distante que pensé que no me quería, que yo no era el hijo que él necesitaba, pero la vida adulta me hizo darme cuenta que él tenemos mucho en común y que a veces sin necesidad de decir absolutamente nada nos podemos comunicar. A pesar de los pleitos o de todas las veces en las que nos hicimos daño, cada una de esas cosas que nos pasaron son simplemente parte de la vida, honestamente daría mucho por tenerlo más de cerca. Quizá no sea mi mejor ejemplo pero lo que me ha enseñado tiene mucho valor para mi y si he logrado todo esto seguramente es por tenerlo a él. ¡Gracias Pa!

Mi hermano
Tengo muchos adoptivos pero el mero sanguíneo me ha enseñado más de lo que él mismo se puede imaginar. Muchas veces yo me la pase huyendo de mis problemas, brincando de ciudad en ciudad, dejando de lado todo, empezando de nuevo en cada lugar al que llegaba. Era una manera de huir de mis «problemas» pero entonces volteé a ver a mi hermano y me di cuenta de la gran enseñanza que me estaba dejando, él se estaba enfrentando a todo SÓLO. Él sí se quedo a enfrentar sus demonios, él enfrento su matrimonio, su paternidad, su vida laboral la llevo al límite y triunfó. ¿Quién más podría enseñarme eso? No lo creía pero estaba viendo en mi único hermano, el menor, todas las referencias que había buscado para obtener respuestas

Mi sobrino
Jamás de los jamáses me imagine que un bebesito tan hermoso pudiera hacerme sentir tanta felicidad, la primera vez que lo vi y lo cargué lloré a montones pero fue un sentimiento bien raro, como sea ese pequeño me ha enseñado mucho; su resistencia a los cambios, sus ganas de aprender, su forma tan extraña de querer y jugar. De alguna manera hizo que me reencontrara con mi niño interior y eso me hace aún más feliz por tenerlo cerca de mi.

¿Pensaste que iban a ser otros vatos, verdad? Pues no, estos son los meros chidos.

A.

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